viernes, 18 de mayo de 2012

Premisas - Mis convicciones

 Quiero enumerar aquí algunas de mis más profundas convicciones sin ánimo de desarrollarlas, ni explicarlas, ni debatirlas. Sólo lo hago con el ánimo de servir de base a mis posteriores entradas. A título de referencia.
Si alguien quiere discutirme alguno de los puntos, o en su totalidad, puede hacerlo en otro blog que prepararé al efecto. Y estaré encantado de debatir con cualquiera.
  • Ningún individuo está dotado por naturaleza de ningún poder sobre el resto. Solo tenemos diferentes capacidades.
  • Cualquier individuo que ostente poder sobre otros sólo lo hace porque otros le otorgan ese poder.
  • La responsabilidad de los actos de quien ostenta poder es más de quienes se la otorgan que de quien la ostenta.
  • Cualquier forma de poder formalmente establecido nunca estará íntegramente al servicio de quienes otorgan ese poder sino, más bien, al de quien lo ostenta.
  • Si quien ostenta el poder produce beneficios a quienes lo otorgan solo será en la medida justa para mantener ese otorgamiento. El coste de mantenimiento.
  • El principio del poder no es otro que la delegación despreocupada por parte de los otorgantes.
  • Si algo ocurre, al margen de los fenómenos naturales, es porque el poder lo hace o lo consiente.
  • Un poder es mayor que otro cuando cuenta con más fuerza o más inteligencia.
  • Contra los poderes no hay forma de luchar, sólo se puede dejar de otorgarles poder. 
  • Sólo un poder puede luchar contra otro y sólo cuando el primero sepa que es mayor que el segundo.
  • El poder nunca utiliza la violencia física, lo hacen quienes se lo otorgan, bien por compartir su idea, bien por temor, bien por prevendas.
  • Todos tenemos capacidad de elección.
  • La libertad no se consigue, se tiene, y nadie se puede desprender de ella.
  • La responsabilidad es inherente a la libertad. Se es responsable porque se es libre y se es libre por que se "es". Todos somos libres y responsables.
  • Lo único que coarta la libertad es el desconocimiento. Ni la fuerza, ni el miedo. Estos solo condicionan nuestras decisiones. Pros y contras en una balanza. La decisión sigue siendo nuestra.
  • El hecho de que una toma de decisión cualquiera sea comprensible no la hace mejor ni peor.
Si algo se me escapa ahora ya lo iré poniendo más adelante, pero creo que está bastante completo.
Todo esto me lleva a dos conclusiones principales:
  • Las cosas están como nosotros dejamos que estén, y
  • Solo tenemos que empezar a definir cómo queremos que sean y empezar a hacerlo.
Insistir mucho más en lo que no nos gusta del poder, seguir malgastando energías en protestas al poder, peticiones, etc., etc. no lleva más que a perpetuarlo. A seguir otorgándoles el poder.
Es cierto que no lo podemos hacer desaparecer de un plumazo, pero también es cierto que podemos empezar a caminar en otra dirección.
Esto es lo que me propongo desarrollar en este blog.

1 comentario:

Helena Meler Puyal dijo...

Hola Simón, hoy solo paso a saludarte, en otro momento leo tu blog y te comento con mas tiempo.

El poder me gusta para repartirlo, cuanto mas repartido... mejor. Cada cual con su cuota correspondiente.

Abrazos.
Helena.